Ayer por la noche, cuando Ralf hart me miró, abrió una puerta, como si fuese un ladrón; pero, al marcharse, no se llevó nada de mí, al contrario, dejó olor a rosas, no era un ladrón, sino un novio que me visitaba.
Cada ser humano vive su propio deseo; forma parte de su tesoro, y, aunque sea una emoción que pueda apartar a alguien, generalmente trae a quien es importante. Es una emoción que mi alma escogió, y tan intensa que puede contagiarlo todo y a todos a mi alrededor.
Cada día escojo la verdad con la que pretendo vivir. Procuro ser práctica, eficiente, profesional. Pero me gustaría poder escoger, siempre, el deseo como mi compañero. No por obligación, ni para atenuar la soledad de mi vida, sino porque es bueno. Si, es muy bueno.
¡¡Mayurina!!...
¡¡Mayurina!!...
Fragmentos de: Once Minutos, libro perteneciente al gran Paulo Coelho♥ .
0 comentarios:
Publicar un comentario