La presión de todas las cosas que
tengo que hacer por simple obligación frustra demasiado. Por qué cuando
te llama a ti, me lo tienes que pasar a mi?. Todo se hace más pesado y
como siempre les digo, ¡No lo hagas porque desestabilizas mi alma y mi aura! Puede
que siempre me preguntes: ¿Estas molesta? y yo lo único que quiero hacer es
gritar, gritar tan fuerte qué este grito pase a ser palabras y digan "No
lo estoy". Luego la calma viene a mí, no hablo y no digo más, pero
comienzan nuevamente las preguntas, ¿Qué tienes? ¿Por qué estas callada? ¿Por
qué SIEMPRE tan callada?... La simple respuesta que podría dar no la doy y
nuevamente me quedo callada. Suena suavemente el piano de la sala, suena solo,
parece que soy la única que lo ve y lo escucha. ¿Dime? ¿Has pensado en mí? ¿De quién
son estos rostros que tengo en mi mente mientras avanzo bajo la lluvia? ¿Por
qué eres siempre tú, el que viene a rescatarme? Me está sucediendo cierta frase
que conservo como muchas, escondidas bajo la rendija de la ventana "Estoy
escribiendo para explicarme a mi misma lo que no me puedo explicar".
¡¡Mayuri!!
Créditos de imagen: sin referencias, pero créditos al creador con firma al fondo!.
Fragmentos de: Otra historia que supera la realidad. La frase al escritor(no tengo su nombre).

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